Por: Mariana Silva Echavarría
En un bosque muy hermoso, había un árbol alto con muchas hojas y animales. Ese árbol no era como cualquier árbol, pues era mágico. Estaba en lo más remoto del bosque y solo algunas personas sabían cómo llegar. Lo llamaban el árbol de las visiones, tu tocabas el árbol y él te trasmitía una visión que necesitabas recibir.
Una vez una chica llamada Caina fue a mirar el árbol. Cuando llegó lo acarició y tuvo una visión: el lugar donde estaba el árbol se quemaría. Él no quería que lo salvaran, solo estaba anunciando su despedida.
En ese momento Caina entendió el mensaje y corrió a recoger todas las semillas que pudo, le dio la despedida con una venia y un inmenso agradecimiento. El bosque nunca se acaba, simplemente hay sucesión.